El encargado de presentar y entrevistar sería José Landi.

El diálogo entre entrevistador y escritor empezó de una forma coloquial, tanto que ambos no dudaron al utilizar palabras soeces en la entrevista, quizás para cambiar un poco el modelo de diálogo, para animar al público, o simplemente porque les apetecía.
Al comienzo, se dedicó a explicar que su nueva obra no era una novela, sino una crónica. Al cajón es un relato de hechos ambientado en Cádiz, sobre todo habla de que es una crónica del 4 de diciembre. Tras hablar de la obra, sale el tema de la política actual de España, y explica la forma en la que entrevistó a Pablo Iglesias, primero hablando con todos los de su alrededor y después entrevistandolo, una vez que sabe lo que piensan los más cercanos a él.
En la entrevista el escritor no duda en criticar a la editorial y a la entrevistadora. Se podía ver la comodidad del escritor con el presentador y no dudaba en decir todo lo que pensaba.
Aunque se hace una presentación del libro, hay desvios a temas políticos con mucha frecuencia, sobre la transición, por ejemplo.
Ante esta entrevista el público se mostraba interesado, sobre todo al estar en un acto con un escritor tan peculiar y sobre todo libertario, como tantas veces comentaba José Landi.
Una vez que llega el turno del público, se pregunta sobre Marx y otros temas. Los que intervienen en el diálogo también se ven cómodos al hablar con alguien tan sincero y tan fiel a su forma de pensar.
Desde mi punto de vista, fue una entrevista muy peculiar, el escritor se mostró lo más natural, su extrema sinceridad también ayudó a que fluyera el diálogo entre el entrevistador y Montero Glez, aunque en un evento así se deberían evitar las palabras soeces.